jueves, 11 de septiembre de 2014

Las preguntas fundamentales






    Acabamos de vivir como comunidad educativa momentos muy duros y dolorosos que nos han vuelto, como es natural, sobre preguntas fundamentales de la existencia: ¿por qué pasan las cosas?, ¿qué sentido tiene la vida?, ¿dónde está Dios?

Estamos todavía muy cerca para comprender el sentido de las cosas que hemos vivido, y quizá nunca lleguemos a ver con claridad cosas que residen en lo más profundo de los designios amorosos del Señor, al menos hasta que podamos contemplarle cara a cara.

Sin embargo
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 la última pregunta ¿dónde está Dios cuando suceden estas cosas? sí está directamente relacionada con la realidad de Dios como la fe nos la revela:  en realidad la recordamos año a año pero nos quedamos en su dimensión más hermosa, sin percatarnos de sus consecuencias más hondas.  Creemos, efectivamente, que Jesucristo es "el Dios con nosotros", el "Emmanuel" y lo repetimos contemplando la imagen tierna del Belén. Pero no pensamos que no está únicamente con nosotros allí, sino que ha venido para hacerse parte del tejido mismo de la vida humana en todas sus circunstancias, especialmente las más dolorosas y difíciles. Su Cruz, la Cruz de la Semana Santa es el continente de todos nuestros dolores que va recogiendo a lo largo del tiempo, de la historia, de los pasos de nuestra vida.

No creemos en un Dios que nos mira desde fuera como personajes de un reality absurdo. Creemos en un Dios que se hace hombre, que sufre como hombre y que hace suyos todo el sufrimiento humano, cada sufrimiento, cada lágrima.  Cuando en el capítulo 25 de Mateo nos dice que cada gesto nuestro con el pobre, el enfermo, el desvalido, el apresado, es un gesto con Él mismo, nos está diciendo hasta qu
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punto Él se ha hecho uno con nosotros.  Jesucristo está presente de manera maravillosa en la Eucaristía, pero está igualmente presente en nuestra propia alma por el bautismo, y en nosotros comparte íntimamente nuestras vidas, y en nosotros sufre el mal consecuencia del pecado y de sus efectos en el desorden de la naturaleza, que "gime con nosotros con dolores de parto esperando la redención de los hijos de Dios." (ver Rom 8,22)

¿Dónde está Dios?: En el corazón de la viuda, del enfermo, de la prostituta, del loco, del niño abandonado o mutiliado por la guerra, del renegado, del solitario, en cada uno de nosotros, especialmente ésos que son los últimos, para desde lo hondo de la condición humana redimirnos a todos y llevarnos a la casa de
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 Padre, donde no habrán más lágrimas ni dolor.

Nuestra religión no nos eleva de nuestras preocupaciones ni nos saca de la realidad de la condición humana. Al contrario la asume en todas sus dimensiones y la redime dándole sentido. Por eso una Cruz preside nuestras celebraciones recordándonos que el triunfo de Jesús es un "ya pero todavía no" hasta que la humanidad haya cumplido su último destino.

jueves, 14 de marzo de 2013

Ante el nuevo Papa




Ayer el mundo recibió con sorpresa y alegría al Papa Francisco, y ya hoy los comentaristas y politólogos inundan las páginas de los diarios y los blogs especializados con análisis y comentarios acerca del significado de esta elección: que el nombre que eligió, que si pidió humildemente las oraciones del pueblo, que si se subió al bus con los demás cardenales en lugar de usar la limusina papal, que si pasó hoy a pagar personalmente la cuenta del hotel donde se había alojado, en fin... 
Sí, hay que estar abiertos a todas estas señales, pero creo que no debemos olvidar que la primera interpretación no es política, ni económica: fundamentalmente estamos ante un acontecimiento profundamente espiritual. Es el Señor quien escogió a Jorge Bergoglio para llamarle al sacerdocio y luego a la silla de San Pedro, y con esta elección nos está dando un mensaje, al mundo, y a cada uno de nosotros.
La Iglesia no es una institución meramente humana. Ése es más bien su lado más débil y proclive a la flaqueza: la institución y los pobres seres humanos que hacemos parte de ella. La Iglesia es ante todo la presencia continua del Señor en el mundo, “no les dejo solos”(Jn 14,19), su “cuerpo místico” (Rm 12, 4-5) como dice San Pablo. La Iglesia es Jesucristo sacramentalmente presente en el mundo, actuando, amando, proclamando el Reino del Padre en medio de los hombres.
En la elección de su Vicario, el Señor le pone a la Iglesia un rostro humano, una voz, y unos brazos que abrazan al mundo. Y ése rostro y ésa voz nos interpelan en el aquí y ahora concretos de nuestro tiempo. ¿Qué nos quiere decir el Señor?
En ese sentido, nuestra actitud debe ser la de la escucha abierta, más aún la de “sentir con la Iglesia” como quería Ignacio de Loyola, es decir escuchar con el corazón despierto y el alma dispuesta para responder con alegría y prontitud a la voz del Maestro: “porque tú lo dices remaré mar adentro y echaré las redes” (Lc 5,4-5).
El misterio de la Iglesia es inseparable del misterio de Cristo. Los dos no forman más que uno. La Iglesia vive de Jesucristo y en ella Jesucristo sigue hablando y actuando en medio del mundo.
Hoy el nuevo Papa, en la primera Misa de su Pontificado, nos ha hecho tres invitaciones:  En primer lugar nos ha invitado, a todos los bautizados, a ponernos de pie y a echarnos a andar: "cuando la Iglesia no camina, se desmorona como un castillo de arena". La Iglesia es peregrina como el maestro, y no debe andar buscando un lugar donde acomodarse a reclinar la cabeza, está siempre en camino. (Mt 8,20)
En segundo lugar el Papa nos ha invitado a todos a “edificar la Iglesia”. Particularmente me ha sonado como aquél sueño del poverello de Asis que escuchó al Señor: “reconstruye mi Iglesia”. Una invitación y una orden de batalla a todos los bautizados: y no hay posición de “pasajero” o “expectador” aquí todos somos obreros y albañiles.
Finalmente, el Papa Francisco nos ha indicado la clave y el fundamento de ese “caminar” y “edificar”: tomar la Cruz y confesar a Jesucristo. Y es que a veces tenemos la misma tentación que Pedro: ‘Sí, tú eres Cristo, yo te sigo, pero no vamos a hablar de la cruz. Yo te sigo con otras posibilidades, sin la cruz‘”. Pero, no hay cristianismo sin Cruz, “y cuando caminamos sin la cruz, -dijo el Papa- y cuando confesamos sin la cruz no somos discípulos del señor. Somos de la Tierra,  mundanos, somos obispos, sacerdotes, cardenales, papas, pero no somos discípulos del señor"
Y termina con una frase que puede ser un programa de vida:  "Quisiera que todos nosotros tuviésemos el valor y el coraje de caminar en la presencia de Dios, con la cruz de Dios, de edificar la Iglesia sobre la sangre de Dios y confesar que la única gloria es Cristo en la cruz, Así la iglesia puede seguir adelante. Pido a Dios que nos conceda esta gracia".
Esta como muy claro: el Papa Francisco está dispuesto a emplear toda la energía y vitalidad que el Benedicto XVI esperaba del nuevo Papa para conducir la barca de Pedro por los caminos del Señor, y está como muy claro también lo que espera el Señor de cada uno de nosotros.


martes, 12 de febrero de 2013

"Yo renuncio": Libertad y responsabilidad



La sorpresiva renuncia del Papa Benedicto XVI nos ha tomado por sorpresa y nos ha llenado de un dolor humano y natural, pero que a la vez nos descubre una de las dimensiones más profundas de la fe: la libertad.

Con voz segura y serena el Papa explicó a un grupo de sorprendidos Cardenales que sus fuerzas humanas habían llegado a su límite y que había llegado el momento propicio para dejar el encargo petrino en manos más jóvenes y capaces de conducir la barca del pescador en los mares azarosos de nuestro tiempo.

Como el pastor bueno, Benedicto supo sostener con firmeza, paciencia y caridad el timón de la Iglesia cuando el vendaval de las dificultades, traiciones y acusaciones se vino sobre ella prácticamente en todo el mundo. Supo cuidar del rebaño, sostener a los débiles, calmar a los frágiles, denunciar y ahuyentar a los lobos. Llegados ahora a un momento de cierta serenidad ha entendido que es el momento propicio y con toda libertad, sin aferrarse a cargos y honores, confiado en el Señor, ha tenido el gesto maravillosamente libre de hacernos evidente que el Espíritu Santo es el verdadero timón y el verdadero soporte de la Iglesia. No tiene miedo, sabe en quién ha puesto su fe.

Hace unos años el periodista Peter Seewald le preguntó: "¿puede pensarse en una situación en la que usted considere apropiada una renuncia del papa?"  La respuesta no se hizo esperar: "Sí, .. si el papa llega a reconocer con claridad que física, psíquica y mentalmente no puede ya con el encargo de su oficio, tiene el derecho, y en ciertas circunstancias también el deber de renunciar."

Se trata también de un asunto de profunda responsabilidad con la Iglesia. La medicina moderna puede sostener la vida de una persona como él muchos años más. Pero no son tiempos para un papado invisible sin comunicación con las personas de a pie.  La Iglesia necesita de un pastor capaz de viajar a todos los rincones de la Tierra, de encontrase con multitudes y de entrevistarse con personalidades y enfrentar las dificultades y decisiones más difíciles que están reservadas precisamente para él. La Sede de Pedro está en el centro del mundo y su palabra escrita y hablada llega a millones no bien las ha pronunciado, su imagen es multiplicada por los medios y el Internet y es el centro de la atención de amigos y enemigos de la Iglesia en todo el mundo.

Las dificultades y divisiones al interior de la Iglesia también requieren la atención de Pedro, lo mismo que la llegada a los hermanos separados y a las Iglesias orientales.  En un mundo que vive la paradoja de la globalización y la fractura cultural, el Papa debe también llegar al mundo musulmán presente en el Medio Oriente y Asia, pero también en el corazón de Europa. Debe llegar a los pobres del África y al corazón de una Latinoamérica joven donde la fe sigue creciendo pero amenazada por el secularismo y consumismo que ha hecho pasto de los países desarrollados. El Papa debe hablar con el regimen Chino que oprime aún a millones de católicos prisioneros de conciencia en su propio territorio y con la realidad de una India donde la Iglesia viene creciendo aceleradamente pero perseguida y en constante peligro.

El Papa debe sentarse con los poderosos de la Tierra y hacer llegar la voz de los más pobres y oprimidos, especialmente los más indefensos de todos: los concebidos no nacidos, y abogar tercamente por la paz allí donde muchos prefieren callar. Debe iluminar las conciencias de todos y proclamar en nombre de la Verdad cosas que a muchos no les gusta o les duele escuchar por que cuestiona su proceder y valores.

En un mundo sumergido en el consumismo y el materialismo, donde la verdad y la moral se cuestionan y se ponen en duda y donde se ha querido matar a Dios a punta de olvidarlo, el Papa debe levantar el alto la Cruz y proclamar con serena certeza que el Amor y la Verdad viven y que tienen un nombre: Jesucristo nuestro Señor, y que, contra todo lo que nos grita el mundo, el punto de apoyo de la humanidad y de nuestras vidas es nuestra dimensión espiritual, que la vida tiene sentido, que cada vida es valiosa, y que nadie puede disponer de ella.

Ése es el reto y la misión de Pedro en nuestro mundo contemporáneo.
Ése es el reto y la misión de aquél a quien el Espíritu Santo convoque en estos días que siguen.
Rezemos mucho por el Papa y por sucesor y demos gracias a Dios por el regalo que nos ha hecho de estos años a lado de Benedicto.




jueves, 14 de junio de 2012

¿Dónde estabas?

"Tu padre y yo te andábamos buscando" ... ¡Qué cercana se nos hace esta escena del evangelio según San Lucas, ¡qué humana!  Casi es posible imaginar los rostros, la preocupación, el alivio, cuando se divisa al hijo en medio de los doctores de la Ley, absolviendo sus preguntas.  También el irrumpir de la madre en cuyas palabras no es posible no percibir la preocupación contenida.

José, en segundo plano, observa la escena. También él como papá ha sufrido mucho en estos tres días de ausencia y de búsqueda. La ciudad llena de gente venida de todas partes para la gran Fiesta de la Pascua.

Y por eso no deja de sorprendernos la respuesta del hijo: "¿es que no sabían que debía estar en las cosas de mi Padre?"

El Evangelio no coloca palabras al azar y no deja de sorprender que la única ocasión en que José es referido como "padre" de Jesús aparece como en contraposición al "Padre" por excelencia. Y sin embargo acto seguido el evangelista nos informa que de allí en adelante Jesús siguió creciendo a su lado en sabiduría, gracia, y en obediencia a sus padres.

José, padre adoptivo de Jesús, es modelo de todos los padres. Yen esta experiencia extrema no es la excepción. Como todos los padres de la tierra, no las tiene todas consigo. Lucha por proteger y sacar a su familia adelante, y muchas veces no entiende todas las cosas. Y sin embargo siendo como era un hombre silencioso y contemplativo no deja de escuchar la voz de Dios en su oración y en los acontecimientos de su vida.  En la escena del Templo, José, en silencio, escucha y comprende cada vez más profundamente que su paternidad está en función de la paternidad de Dios, y que hay un misterio en el diálogo profundo de Jesús con él. Que el hijo que ha crecido junto a él todos estos años tiene un camino propio y personal. José ha enseñado a su hijo las artes de su oficio, lo ha educado como un buen hijo de David, ha provisto las necesidades de su familia y formado con María un hogar para Jesús. Pero ahora parece claro que este joven empieza a vivir una nueva etapa.

La paternidad tiene esta dimensión de comprender que este hijo es mío, es un 'otro', un otro cuya vida me ha sido encargada como un tesoro. Un otro con ideas y sentimientos propios, con una vida, un alma y una capacidad de abrirse a Dios y relacionarse con Él que debo ser capaz de alentar y educar, pero que esa relación es un santuario donde solo me es dado atisbar como desde fuera.

Unos años después encontramos una formulación parecida en el relato de la Resurrección, esta vez son las palabras del ángel a las mujeres: "¿no sabían que el Mesías tenía que padecer y resucitar al tercer día?"  También ellas había padecido su ausencia durante tres días, también ellas se enfrentan a esa realidad del Señor que supera infinitamente nuestra comprensión y nos invita a guardar silencio y a confiar.

Este es el silencio elocuente de José. Silencio revelador de su apertura profunda al misterio de Dios en su propia vida y en la vida de quienes más quiere. José comprende que ha llegado a un momento muy importante en su misión, pero que esta no ha terminado. Todavia debe ejercer su autoridad protectora de padre, esa autoridad que ejerce como prestada, "en nombre de...," hasta que llegue el momento en que el hijo desde su libertad pueda vivir con plenitud su propio llamado.

En este día del padre, no está demás volver la mirada hacia José para aprender un poco más de él este oficio tan misterioso como profundo.


jueves, 24 de mayo de 2012

“Administradores de los misterios sagrados”



Siempre me llamó la atención esta expresión referida a los sacerdotes. Siempre se me hizo como disonante. Paradójicamente es la que expresión que mejor me ha servido para explicar a mucha gente la situación que está pasando la Iglesia de Lima.
Cuando un sacerdote se ordena, el obispo le entrega simbólicamente el libro de los Evangelios y un copón eucarístico. Su oficio será de ahora en adelante predicar, enseñar, y llevar los sacramentos en nombre de la Iglesia.  En ese mismo acto promete obediencia y respeto a su obispo quien luego, ya en el plano administrativo, le otorga las licencias para ejercer ese ministerio en el territorio de su diócesis.
Esta práctica, iniciada con los apóstoles, ha continuado, con la salvedad de las formas, por dos mil años de historia. El obispo, sucesor de los apóstoles asegura así la ayuda necesaria para guiar una feligresía de cientos o miles de personas.
Así pues, el sacerdote, con todo el carisma y valía personal que pueda tener, no es dueño de su ministerio, sino “administrador”, administra ‘a nombre de la Iglesia’ , representada por el obispo, y para beneficio de los fieles.  
Si el obispo encuentra que esto no es así, su deber será llamar al orden, corregir, aconsejar, exhortar, para que la situación se corrija y el pueblo fiel no sufra menoscabo en su fe. Si nada de esto da resultado puede retirar al sacerdote el encargo que le hiciera, al menos momentáneamente.  Y si el caso es grave, iniciar un proceso de suspensión temporal o definitiva. Para eso hay un procedimiento establecido en defensa del derecho del Pueblo de Dios a recibir de sus sacerdotes y obispos la verdad confiada a la Iglesia bajo la custodia de Pedro.
Luego de seis años de diálogos, exhortaciones, correcciones, llamados al orden, etc. el Arzobispo de Lima ha llamado a un sacerdote a un diálogo personal y le ha comunicado que no puede seguir contando con él para el encargo recibido. Qué siguió de ese diálogo necesariamente privado, no lo sabemos. La disciplina de la Iglesia y la corrección exigen el silencio y la meditación personal de la persona involucrada. Sin embargo, cuando vemos de pronto a los medios haciendo suyo este tema y ventilando honras, sabemos con seguridad que hay algo que no ha funcionado bien. 
Es una pena por lo que trae confusión y daño. El escándalo es precisamente eso.  
¿Es un tema de libertad de expresión?  Para nada. Cualquiera puede opinar. Pero no es correcto querer enseñar en nombre de la Iglesia lo que son opiniones propias.  Más aún cuando se difiere del Magisterio en temas esenciales.
¿Hay intolerancia, abuso, falta de respeto? Seis años de diálogo silencioso y paciente son prueba suficiente precisamente de lo contrario. 
¿Debe el Cardenal “ser transparente” y “hacer públicas” sus acusaciones. Este largo proceso ha sido y debía ser privado, precisamente para cuidar la honra y buen nombre del sacerdote. Además el debido proceso según el Código Canónico así lo exige. 
Sorprende, pues, el súbito interés de algunos políticos y periodistas por la vida interna y salud de la Iglesia. Sorprende el despliegue mórbido de la prensa y la falta absoluta de escrúpulos y caridad en los comentarios y calificativos hacia el Cardenal, y de paso el uso y abuso del nombre e imagen del sacerdote para propósitos inconfesados.
A la Iglesia no le faltan ataques en los últimos tiempos, ni al mismo Cardenal. Y sin embargo no deja de admirarnos la honestidad y valentía del Pastor que sabe que toma una decisión difícil y seguramente incomprendida, pero que es fiel a su deber, a su conciencia y al bien de su feligresía.
Precisamente por este motivo hemos querido sumarnos a esta iniciativa de recoger firmas de apoyo a Mons. Cipriani, que no tiene otro objetivo que dejar en el corazón del Pastor una voz de aliento y la seguridad de nuestras oraciones.

miércoles, 9 de mayo de 2012

De las mamás y otros milagros


Hace unos días compartí con el grupo de mamás delegadas una plática sobre la maternidad desde la perspectiva de Santa María.  Y es que solemos verla "allá" en el Cielo, y nos cuesta verla en su experiencia como mujer y como madre, y de lo mucho que tiene que decirle a la mujer de nuestro tiempo.

Como madre, María acogió el misterio mismo de la vida en su seno y la hizo posible. Como esposa hizo del hogar de Nazaret un núcleo perfecto de amor y la fecundidad. María es la "mujer fuerte" cuyo talón aplasta la serpiente, "la hija de Sión" en quien la promesa del Mesías se realiza. María es ejemplo de lo que Juan Pablo II llamó "el genio femenino". Un espejo purísimo donde toda mujer puede mirarse para entenderse a sí misma. 

En María vemos a la vez la maternidad, física y espiritual, inherente a la mujer. Nos muestra cómo es posible proteger y hacer surgir la vida aún en las condiciones más difíciles. Junto a José cuidó la vida que le había sido confiada, de la persecución de Herodes, y probó la vida del hambre y del destierro en Egipto. No la vemos dudar ni quejarse. La maternidad cuesta a veces sacrificios y renuncias, y lleva al límite la capacidad de amar, pero sostenidos en el Señor, saca del mismo dolor lo mejor de nosotros mismos.

María entiende su maternidad como una vocación. Y es que toda maternidad humana es una vocación: un misterioso llamado personal que exige de nosotros una respuesta libre. Solo una respuesta libre que se renueva cada día puede verdaderamente realizarnos como personas.  

En su  "Carta a las mujeres", el Papa Juan Pablo II, con honestidad, cariño, y, singular agudeza, expresa su admiración y agradecimiento a la mujer en las diferentes dimensiones de su existencia. Y, a la vez, comparte una reflexión muy profunda sobre la naturaleza propia de la mujer. Les ofrece así un sólido fundamento para comprenderse a sí mismas, comprender la hondura e importancia de su llamado, su dignidad esencial, y la manera particular como Dios las ve. Y desde ese marco, las reta a participar de la dimensión creadora y ordenadora del mundo y de la cultura.

Entender el llamado a la maternidad como una vocación, es comprender que ya no se vive para sí misma, sino para el Amor que convoca a desplegar la propia capacidad de amar realizándose al mismo tiempo  como persona.  Como "vocación" somos invitados a la vida en el seno de una familia; como "vocación" recibimos el don del bautismo; como "vocación" entendemos que Dios nos ha pensado desde toda la eternidad y sigue pensando todavía en nosotros. Como una "vocación" debemos entender también la llamada continua de Dios a crecer y a amar en las circunstancias particulares en que nos toca vivir. No, no estamos solos. Dios nos conoce y nos está continuamente llamando.
Por eso, la primera y fundamental responsabilidad educadora de la madre es educar a su familia en la escucha de la voz de Dios en sus vidas. No se puede responder a un llamado que no se escucha,  hay que educarles por tanto en la sensibilidad, y el silencio interior y exterior para poder escuchar.  La capacidad de "estar pendiente" de las personas y las cosas es algo muy natural en una mujer y en una madre. Pendiente de los detalles de su casa, de sus hijos... es una forma de escucha que debe ser parte de su misión educadora: enseñar a su familia a "estar pendiente" de la voz de Dios en sus vidas.
Y junto a la escucha, educarles en la libertad y generosidad para poder responder con coherencia y perseverancia. La libertad es un don maravilloso en el cual tenemos que ir creciendo día a día. Es poder disponer de sí mismo para obrar el bien y la verdad. Pero ¡cuántos chicos hay que crecen prisioneros de sus debilidades y de sus egoísmos! ¡Cuántas veces confundimos el amor y el natural deseo de protegerles del dolor y de la contradicción y no les formamos para crecerse ante ellas, para ser generosos, pacientes, perseverantes, responsables! Y es que, a riesgo de convertirse en un amor posesivo, el amor que protege y cuida, debe convertirse necesariamente en el amor que ofrece y entrega: lanzarles a la vida, a su propia vocación y llamado, que es también el camino de su propia felicidad. 
Nuevamente es iluminador el ejemplo de María. Su "sí" al Señor, su "hágase", fue un sí responsable por el que se dispuso a un camino que no podía comprender del todo ni controlar del todo. Fue un activo estar a disposición, un activo acompañar y secundar la misión de su Hijo hasta las últimas consecuencias, unas consecuencias que ella no podía controlar. 
En este sentido y a manera de motivación vale la pena ver un vídeo clip llamado "Mary did you know"  que me gustó mucho porque muestra justamente esta dimensión de la vocación de María. Ella acepta generosamente un llamado y una vida cuyas consecuencias la trascendían. No se guardó para sí misma, supo donarse en amoroso servicio. Tampoco quiso retener a su hijo para sí misma: María aparece siempre donando, ofreciendo a su hijo al mundo, como cuando recibe a los magos, como cuando sugiere el milagro de Caná... como cuando le acompaña en su vida y, sobre todo, junto al altar de la Cruz.  
Y ese donarse, no fue un acto pasivo o resignado, sino una activa colaboración con la gracia de Dios obrando a través de ella en el mundo que la rodea.  María se pone en camino, -"prontamente" dice el Evangelio- a ponerse al servicio de Isabel su pariente.  Llevando a cuesta su propia maternidad hace el duro camino a la casa de Isabel. Supo hablar fuerte y claro cuando fue necesario, y guardar también un intenso silencio y esperar contar toda esperanza. Supo rezar sola y también acompañar la oración de los apóstoles en Pentescostés. María comprendía que su "vocación" no había terminado con la Ascensión: "Ahí tienes a tu hijo", Juan, Pedro, Santiago,... no, su misión continuaba y continúa todavía en nosotros como Madre de la Iglesia.
La "vocación" de una madre no termina nunca tampoco. Evoluciona y se extiende de maneras distintas con los ritmos de la vida. Sigue siendo una vocación de servicio a la familia que crece y que sigue necesitando de su servicial "estar pendiente", de su palabra, de su silencio, de su oración, de la experiencia y la sabiduría de su vida.  En la escucha y atención a su propia vocación y llamado la mujer madre va creciendo y madurando como la vid que fecunda que sigue dando fruto a la espera del viñador.

sábado, 21 de abril de 2012

Libertad y disciplina

Hoy por hoy está instalada en la mente de mucha gente la idea que "libertad" y "disciplina" son dos ideas opuestas. Que "libertad" es obrar según mi voluntad, y que "disciplina" es aquello que limita o al menos regula esa libertad.  Nada más falso.

Pienso que "libertad" y "disciplina" son conceptos dependientes el uno del otro: "a más disciplina, más libertad".  

Definamos nuestros términos para comprendernos mejor:  entendemos disciplina como "la capacidad de estar disponible a mí mismo para obrar en función de un fin previsto".  Es así que si defino que deseo salir a ejercitarme todas las mañanas, o emprender una dieta, o dedicar unas horas diarias al estudio, entonces voy a ser capaz de cumplir con aquello que he previsto. Si dejo las cosas a la mitad, si la pereza me vence o si me dejo distraer por otras ocupaciones más interesantes, entonces diré que "no tengo disciplina".

Se entiende así que la disciplina personal es como el músculo de la voluntad. Y la analogía no es gratuita. Si no entreno ese músculo entonces lo más probable es que mi libertad personal se vea comprometida. Querré hacer muchas cosas, pero nunca las emprenderé o las dejaré a medias. Las dificultades propias de cualquier  emprendimiento serio o importante será siempre más fuertes que el débil músculo de mi voluntad. Cuando decimos "esta persona no tiene voluntad" en realidad lo que queremos decir es que esa voluntad que es en realidad débil e indisciplinada.

Como todo músculo la disciplina personal debe ejercitarse para crecer. No puede fortalecerse en teoría o como fruto de largas conversaciones.  Y esto empieza desde la primera infancia. Un niño que tiene todo a disposición, que no tiene que esforzarse por nada, que ve sus menores deseos atendidos por una "fuerza externa", llámese en este caso, mamá, nana, o maestra;  es un niño que puede parecer un pequeño tirano de fuerte carácter, pero es en realidad el débil juguete de sus gustos y debilidades.

La norma externa, lejos de ser una limitación, fortalece mi voluntad.  La prescripciones de una dieta, el régimen de ejercicios previsto, el código de convivencia y vestido de una institución, exigen adecuarme a un comportamiento, a unos ritmos de trabajo, incluso a ciertas incomodidades y cansancios, y a mantenerme en ellos por un tiempo determinado. A perseverar en un esfuerzo. Todo ello viene de fuera de mí. Pero de dentro de mí viene la decisión de mantenerme en el esfuerzo por que preveo el bien que espero lograr. Entonces el músculo de mi voluntad se ejercita y se fortalece, y me hago cada vez más libre.

Todo esto presupone conocer y querer el bien previsto. En el proceso educativo, especialmente de los menores esto es más difícil. El niño no siempre puede entender por qué es bueno sentarse a estudiar cuando podría estar jugando, tomar una medicina de mal sabor, o dejar esos chocolates para después. Aquí entra la confianza en sus padres y maestros, y la autoridad que deriva de su coherencia.

Por un mal entendido amor, a veces evitamos a los chicos esfuerzos, contradicciones o el simple ejercicio de paciencia. O somos expeditivos y no nos molestamos en explicarles el por qué de las cosas. Finalmente, no deseamos sufrir nosotros mismo y cedemos a una mala cara o al llanto.  Pensemos que, en realidad, lo que estamos haciendo es un mal de proporciones. Estamos educando un hijo débil y dejándole inerme ante las verdaderas dificultades de la vida.

La formación en la disciplina personal de nuestros hijos y alumnos no es un tema de poca monta. Es hoy fundamental en el contexto de una cultura del confort que ha convertido la debilidad de las personas en una herramienta para hacernos consumidores pasivos, dependientes de la voluntad de los departamentos de mercadeo y finanzas.

Más aun, el mundo de las ideas y de la política vemos como poco a poco se va imponiendo a pueblos enteros valores y limitaciones que habrían sido impensables para nuestros padres. Con una docilidad impactante aceptamos la destrucción de la vidas por nacer, la deformación de la idea y los valores de la familia, y la intrusión del Estado en la formación de nuestros hijos, por mencionar solo unos casos.

Cada uno de estos temas, y muchos más, requieren ser enfrentados por hombres y mujeres con ideas claras y voluntades fuertes. Capaces de sostener un discurso coherente y el esfuerzo perseverante de defender los valores más fundamentales. No es el tiempo de conformarnos con  hijos buenos y respetuosos, es el tiempo de formar líderes capaces de construir una sociedad verdaderamente humana.

El Concilio Vaticano II fue un acontecimiento profético en muchos sentidos. Al releer su "Mensaje a los jóvenes", sorprende su actualidad y hondura. Pero más aún, no puede menos que impresionar que esos jóvenes a quienes convoca a tomar en sus manos el futuro de la humanidad deben ser personas con un espíritu verdaderamente fuerte y libre:
"... En el nombre de este Dios y de su hijo, Jesús, os exhortamos a ensanchar vuestros corazones a las dimensiones del mundo, a escuchar la llamada de vuestros hermanos y a poner ardorosamente a su servicio vuestras energías. Luchad contra todo egoísmo. Negaos a dar libre curso a los instintos de violencia y de odio, que engendran las guerras y su cortejo de males. Sed generosos, puros, respetuosos, sinceros. Y edificad con entusiasmo un mundo mejor que el de vuestros mayores. ..."
¿Son estos los chicos que nos sentimos llamados a formar?


miércoles, 7 de marzo de 2012

De raíces y estrellas

¡Bienvenidos al año escolar 2012!

Cada nuevo año se abre siempre lleno de expectativas y emociones. Y éste no es la diferencia. Los chicos cada uno de acuerdo a su edad y temperamento se han ido ajustando a la idea que las vacaciones terminaron. Por otro lado, el reencuentro con amigos y profesores ha sido cordial y reconfortante. Hay muchas cosas para contar y comentar. Esta semana ha sido de expectativas: nuevos grupos, nuevos profesores,  cursos y lugares. Todos nosotros hemos vivido la misma experiencia a nuestra manera y lo volvemos a vivir con ellos ahora como padres. Pero son otros tiempos y nosotros somos también distintos, ¿Cómo podemos aprovechar para ayudarles a enfocarse de la mejor manera posible en el año que se abre?

Quizá sirva una analogía que les propuse el lunes pasado en la formación de bienvenida: Les hice notar el árbol de pino que está en el patio de Elementary y que ya ha sobrepasado en altura el edificio que tiene al lado.  Ese pino lo sembramos cuando inauguramos el Colegio y ha venido creciendo con ellos desde entonces.  Les decía: "estos árboles crecen despacio pero muy alto por que tienen grandes raíces que penetran en lo profundo del suelo y les dan estabilidad.  Así tenemos que ser nosotros, tener raíces, es decir, buenos hábitos, y criterios seguros y consolidados. Sobre esa base podemos crecer todo lo que queramos. Pero una cosa más: vean cómo el pino se eleva derecho, apuntando hacia el sol. Cómo sus ramas laterales están volteadas hacia arriba, hacia su fuente de luz y calor.  También nosotros necesitamos un sol, una estrella que nos guíe, nos inspire y nos ilumine.  Esta estrella es para todos nosotros el Señor Jesús, pero es también nuestros sueños, nuestro  ideal de vida, nuestros planes y proyectos.  No podemos salir a la calle sin saber adonde vamos. Tampoco podemos iniciar el año sin tener un proyecto personal, un ideal, una meta muy concreta. Cada uno debe pensarla y decidirla."

Al comenzar el año quisiera proponerles a ustedes papás y mamás hacer con los chicos el mismo ejercicio. Recorrer con ellos lo que serán sus bases y raíces para el año. Que todo esté listo: horarios, organización, materiales, etc. Y trabajar con ellos en esa labor cansada y esforzada de hundir el arado para hacer el surco de los buenos hábitos desde el primer día. Si están listos, cuando caiga la semilla y vengan las aguas, podrán esperar los frutos.  Pero la segunda idea es todavía más importante: ayudarles a definir una estrella polar, un norte para este año, un conjunto de buenos propósitos muy concretos y precisos que le motiven y les hagan conscientes de su progreso. Estar motivados es 'tener motivos' para hacer las cosas, y cuanto más apelantes y profundos mejor.  Y el mejor momento es éste. ¡Manos a la obra!

Buen fin de semana.

jueves, 28 de abril de 2011

Juan Pablo II, mi amigo

Mi primer contacto con Juan Pablo II fue, como todos, vía la sorpresa: ¿quién era este Papa polaco de nombre impronunciable? ¿sería un Papa comunista como anunciaron algunos? Muy pronto la sorpresa dio paso al entusiasmo, a la admiración, a un amor filial, y una amistad a la distancia que marcó toda mi juventud y mi vida adulta. Aprendí a ser cristiano junto al Papa polaco y ciertamente de él.  Cuando le dimos el último adiós, -en realidad el 'hasta pronto'-, una parte de mi alma se fue con él. Era la sensación de despedir a un familiar muy querido, un padre, un abuelo, un confidente, un modelo.  Y junto a la multitud reunida junto al altar que velaba su cuerpo en ese todavía cercano abril de 2005, mi corazón gritaba con ellos: "!santo súbito!", "!santo súbito!", "!santo ya!", "¡santo ahora!".

Nunca en toda la historia de la Iglesia un hombre ha sido declarado santo por el sentir común de todos los fieles. En teología se llama el "sensus fidei", el sentido común de la fe que reside en todos los creyentes en comunión con sus pastores, y a través del cual Dios habla también con toda verdad. Atendiendo a esta voz, el Papa Benedicto, testigo privilegiado de la vida de fe y las virtudes heroicas de Juan Pablo II, ha dado curso al proceso que lleva a la Iglesia a declarar formalmente que un cristiano está junto a Dios, que su vida es ejemplar, y que imitando sus virtudes uno llega con seguridad al cielo; que eso, al final de cuentas, son los santos.

Lo escuché muchas veces, lo leí muchas más, seguí sus viajes, y me apreté en la multitud para verlo en Lima, pero nunca le di la mano, ni pude estar muy cerca. Y sin embargo, su ejemplo y sus palabras fueron determinantes para entender la alegría y la aventura de la vida cristiana. Mirándole maduré mi vocación y la hondura de sus palabras me acercó el evangelio, me ayudó a comprenderlo y a conocer al Señor Jesús. Su ejemplo, su entrega, su apostolado incansable, sus ganas de vivir y de amar, cuestionaron mis debilidades y mi falta de generosidad como cristiano. Su apertura, su juventud eterna, no dejaran nunca que me diga a mí mismo que estoy viejo o que tengo 'derecho a descansar'. La elegancia con la que supo aceptar las limitaciones de la edad y la enfermedad, serán también algún día mi apoyo y mi norte en el atardecer de mi vida. Su cuerpo encorvado y su alma brillante, serán, ...son, mi modelo, mi deseo, para cuando yo también tenga que acudir al llamado del Padre. ¿Qué más puedo pedir de un amigo?

Cuando empezaba mi vida cristiana aprendí una definición de la amistad que me acompaña hasta hoy: "amigo es el que me lleva a Cristo".  Sí, Juan Pablo II, era, ...es, mi amigo muy querido.

Hace muy poco tiempo tuve, por fin, la oportunidad de estar muy cerca de él, arrodillado delante de tu tumba bajo el altar de San Pedro. Era un día cualquiera pero el lugar entero estaba lleno de flores y una llama permanente alumbraba el lugar. Pero lo más impactante es que no estaba solo. Habían llegado muchos amigos, mucha gente madura, pero también muchos jóvenes, sacerdotes, religiosas, señoras, obreros, hombres y mujeres de diversos orígenes, todos en silencio, todos rezando, todos visitando al amigo.  Este domingo estoy seguro que todos los amigos nos alegraremos unidos en la oración junto a ese amigo, que nos enseño el camino a Jesús.

jueves, 14 de abril de 2011

Una cultura católica


Estoy unos días en Denver visitando colegios católicos con el objetivo de establecer contactos y acuerdos para futuros intercambios de alumnos y profesores. Implican por supuesto, diálogos con directores y otras personas acerca de nuestras mutuas perspectivas y preocupaciones con respecto a la educación católica en nuestro tiempo.

Encuentro muchas coincidencias, y como es obvio, aproximaciones e intuiciones propias de las diferencias de cultura, historia y características socio culturales de nuestros países. Algunas de ellas, sin ser nuevas para mí, me llevan a reflexionar sobre lo que significa educar en una realidad donde la cultura es extraña a la fe, no solo por el secularismo de nuestro tiempo, sino donde desde siempre los católicos han sido minoría.

En esas circunstancias, vivir en católico tiene que ser una opción muy fuerte si se quiere permancer siéndolo, y se quiere que los hijos crezcan como tales. Uno entonces toma conciencia del regalo que implica vivir la propia fe en el marco de una cultura que responde a ella. Comentaba con ellos y les llamaba a asombro y sana envidia, las celebraciones que tendremos dentro de poco en el Perú en el marco de la Semana Santa, y cómo es que se proyectan más allá de lo estrictamente litúrgico, en las procesiones, en los monumentos especialmente arreglados para el Santísimo Sacramento, la ciudad llena e movimiento con las visitas a las Iglesias, los retiros masivos, las grandes y hermosas celebraciones en torno a la luz de Cristo en la Vigilia de Pascua, en las costumbres locales de los diferentes pueblos de nuestro país, y de latinoamérica en general, todas con cientos de años. Destacaban cómo se han hecho parte de nuestra cultura y de nuestra manera de vivir la fe.

Crecer en una cultura fundamentalmente abierta a los valores y a la práctica de la fe es algo que a veces damos sentado, olvidando que es algo que cada generación debe construir pues, cuando no se avanza, se retrocede, ...y bastante. Basta mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta que muchos valores que hace muy poco tiempo dábamos por sentados e inamovibles hoy son cuestionados o están en franco retroceso. Esto no es por ninguna ley irreversible, depende funfamentalmente de las personas que viven en cada tiempo. No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Hemos vivido épocas terribles en el pasado, pero también épocas de progreso humano y social. La diferencia la han hecho siempre las personas.

Los líderes de nuestro tiempo y del futuro cercano están sentados en nuestras aulas y viven en nuestras casas ahora mismo. ¡Qué resposabilidad darles la mejor formación posible! Qué responsabilidad de que aprendan bien sus materias, pero que sobre todo entiendan su mundo y tengan el corazón grande para transformarlo según los designios amorosos de Dios.

jueves, 7 de abril de 2011

Orientación Vocacional


El Banco Mundial acaba de publicar un informe sobre el Perú de cara al nuevo quinquenio : “Perú en el umbral de una nueva era”. Trae una serie de consideraciones muy interesantes sobre la economía, pero me pareció importante destacar ahora una información que presenta en el capítulo III sobre la educación en el Perú y en particular en lo referente a la manera cómo los jóvenes peruanos eligen carrera y las implicancias que esto tiene.
“Casi 8 de cada 10 peruanos en áreas urbanas dicen haber elegido sus carreras universitarias por ―vocación, es decir por gustos y preferencias individuales. Solo un 13% basó su elección en las perspectivas laborales. (..) Una mayoría de los que cursaron estudios superiores están en general insatisfechos con su elección de carrera o institución.”
Que sólo la mitad de los peruanos afirme estar satisfecho con la carrera que estudió me parece preocupante y revela que tenemos todavía una oportunidad muy grande de mejora en esto que llamamos tradicionalmente “orientación vocacional”. Creo que es un tema fundamental, que no puede quedar reducido a una evaluación psicológica en algún momento de la secundaria y algunas charlas.
Personalmente veo cuatro factores a los que tenemos que prestar atención:
  1. Madurez y conocimiento personal
  2. Conocimiento de la realidad y perspectivas laborales
  3. Desarrollo de vivencias e intereses personales
  4. Diálogo con adultos referenciales (familia, tutores, psicólogo, profesionales, etc.)
Brevemente: si el chico no se conoce, si no es capaz de reconocer sus fortalezas, gustos y debilidades; si no es capaz de identificar sus intereses básicos en la vida; si no ha desarrollado una cierta seguridad personal, si no tiene un norte claro para su futuro; se va a quedar anclado en una actitud pasiva, inmadura y hasta infantil con respecto al tema de sus estudios profesionales, y cuando llegue el momento en que sus amigos empiecen a postular, tomará una decisión apresurada y meramente intuitiva.
Pero esta madurez básica necesaria no sobreviene inesperadamente en undécimo. Requiere que a lo largo del High School vaya desarrollando un conocimiento cada vez mayor del mundo que lo rodea. Ya no puede ir de pasajero por la vida, debe ir conociendo, interesándose por el país, su problemática, la marcha económica, el tema político, etc. Éste es el contexto en el que se inscribe su vida en este momento y en él aprender a “ver” cómo en este mundo concreto se desarrollan profesionales de distinta índole que viven y aplican su “carrera” en la economía, los servicios, la producción, etc.
No se puede elegir simplemente una carrera sin haber experimentado la vida. Sin haber asumido responsabilidades, o liderado un proyecto, trabajado por una meta, participado en un equipo u organizado a un grupo de personas. Sin haber soñado un proyecto y haberlo llevado a cabo. En realidad, sí se puede, y se da, pero los educadores no podemos permitir que un adolescente llegue “pobre de vida y experiencias” al final de su vida escolar. El mejor colegio puede ser una “vida en burbuja” si no hacemos algo al respecto. Mal se puede entender el mundo desde una burbuja.
Para todo esto hay proyectos, actividades y programas. Pero todos son insuficientes si los adultos significativos no dialogamos con los chicos. Hay diálogos de conocimiento personal, diálogos de encuentro con la realidad; diálogos de motivación a la acción y diálogos de evaluación de la misma. A veces nos quejamos de que no tenemos de qué conversar con los chicos. Pero en realidad aquí tenemos una fuente inagotable de temas y conversaciones donde habrá siempre un oído atento pues no hay nada que les interese más a los chicos que su futuro. Compartamos con ellos este proceso de búsqueda.
Puntos bonus para este esfuerzo:
Un chico que desarrolla una conciencia cada vez más clara de su identidad, posibilidades e intereses. Un chico que tiene un norte, un sueño, una estrella polar que perseguir, es un chico que mejorará automáticamente su rendimiento académico y que se mantendrá fuera de problemas. Tiene una razón para hacer las cosas. Una razón para estudiar y esforzarse. Pero lo contrario también es cierto. Démosles el tiempo.

jueves, 31 de marzo de 2011

“Ventanas de oportunidad” para educar


Aprovechar ‘cada instante’ para educar es una actitud permanente de todo padre o maestro. Hay momentos, sin embargo, que constituyen verdaderos tesoros, “ventanas de oportunidad” que, de ser aprovechadas, logran la máxima comprensión de criterios o actitudes valiosas para su formación.
Una “atención concentrada” es requisito básico y fundamental de cualquier aprendizaje. Lamentablemente es un “recurso escaso” de nuestro tiempo, y no sólo en los chicos, sino también en muchos adultos. La mayor parte del tiempo estamos en un estado de “atención difusa”.
Sin la atención, la memoria no tiene el tiempo suficiente para procesar lo que estamos escuchando o leyendo. Solemos tener abiertas en simultáneo, una serie de “ventanas” que compiten por el foco de nuestra atención. Por eso atendemos “a saltos” y superficialmente la mayor parte de las veces. Procesar con este insumo, así fragmentado e incompleto, ocasiona aprendizajes frágiles e inconsistentes.
Hay momentos, sin embargo, en que todo a nuestro alrededor gira en torno a un tema, y donde además se genera una carga emocional que nos mueve a estar al tanto, comentar con otras personas y querer saber más y más de un determinado asunto: un tiempo así, es la época de elecciones como la actual, o de los mundiales de fútbol, o cuando ocurre un acontecimiento dramático como el rescate de los mineros chilenos o el terremoto en Japón. Son oportunidades inigualables para aprender no sólo sobre el tema específico, sino también sobre los acontecimientos y valores -o anti valores- que giran en torno a ellos.
En inglés hay una expresión que captura muy bien esta idea pero que resulta difícil traducir al español en toda su riqueza expresiva: “teachable moments” (momentos enseñables, traduciríamos literalmente). Momentos para aprender lecciones para toda la vida. Estos momentos aparecen también en la vida particular de cada persona o familia: cuando fallece un familiar, un viaje especial, un triunfo, un premio, un castigo, conocer personalmente a alguien muy famoso, etc. El arte del educador consiste en estar atento a estas ocasiones y aprovecharlas definiendo con la mayor claridad la idea que queremos dejar.
Conforme se eleva la temperatura electoral, se eleva la atención y el interés de los chicos sobre el tema. Incluso los más pequeños comentan las reacciones -y opiniones - de sus padres sobre las encuestas y los candidatos. ¡Qué oportunidad para entender mejor lo que significa la democracia, o la importancia de ser ser críticos, o saber distinguir los gestos y las poses, del verdadero fondo de ideas, o la inocultable carencia de las mismas!
Pero también se aprenden actitudes: la seriedad o ligereza que le damos al tema; el sentido cívico de responsabilidad; la necesidad de participar activamente si queremos que haya un cambio; etc. El momento de elecciones es un gran momento para comprender al Perú y quererlo un poco más.
Posdata:
Justo antes de publicar esto, los chicos de 2do. Grado, que están aprendiendo a redactar notas cortas me hicieron llegar una colección de notas tipo post-it dirigidas al Director. Pienso contestarlas para reforzar en ellos la idea que la comunicación es algo que va y viene... (Teachable moment!).

jueves, 24 de marzo de 2011

Aulas Abiertas 2011


Estimados padres,
Reciban un atento saludo.
Esta semana hemos tenido nuestras Aulas Abiertas de inicio de año y, como cuerpo docente y como Colegio, quisiera compartir con ustedes nuestra alegría y nuestro sentimiento de respaldo por su participación consistente, atenta y productiva que augura cosas muy buenas para este 2011.
Igualmente, mi satisfacción como director por el trabajo dedicado y profesional del equipo de tutores, profesores y especialistas de área quienes han sabido sintetizar los programas y actividades más importantes que marcarán el trabajo del Colegio a lo largo del año.
En el caso de los mayores quisiera destacar especialmente la participación de nuestros ex alumnos quienes organizadamente han traído un planteamiento de trabajo social que dice muy bien de su formación y capacidad de liderazgo, y marcan así una ruta para sus compañeros del Colegio.
A manera de crónica quisiera resaltar algunos puntos que se trataron:
  • En primer lugar, el tema de este año: “Familia escuela de humanidad”. Queremos destacar que es en familia donde ‘aprendemos a ser personas’. Todos: como pareja, como padres y como hijos. Y que este aprendizaje se da en las circunstancias concretas de cada día, en las alegrías y dolores, en los logros y en los tropiezos, en lo que adquirimos y en lo que nos vemos obligados a renunciar, en los aciertos y en los errores. Es en ese “día a día” en que educamos y en el que también percibimos la pedagogía amorosa de Dios con nosotros. La familia es insustituible en esto y vale por acción o por omisión.
  • Hablamos en este contexto de los objetivos propios de cada Ciclo, a nivel formativo y a nivel académico. Hemos querido renovar nuestra mirada sobre estos temas de mediano plazo porque son el ‘norte’ de nuestro trabajo como padres y maestros. ¿De qué trata cada Ciclo? ¿Cuáles son los objetivos fundamentales que tenemos que lograr en cada uno de ellos?
  • Terminamos las presentaciones generales con una exposición de algunos programas y proyectos que, dependiendo de la realidad de cada Ciclo, juzgamos importante que ustedes vieran directamente de los respectivos especialistas. En esta oportunidad tuvimos la presencia de los asesores de Inglés; Matemáticas; y Comunicación Integral.
  • Luego de esta primera parte en conjunto nos dirigimos a las aulas donde los tutores nos presentaron el proyecto de trabajo de cada grado y grupo específico.
Un elemento que considero muy importante es el ambiente positivo de camaradería que es parte de la tradición de nuestro Colegio: la capacidad de sentirnos parte, todos de un mismo proyecto y de remar juntos en la misma dirección. No es que no aparezcan problemas o dificultades, los habrán seguramente como toda obra humana, pero es en este espíritu que las instituciones se hacen grandes y capaces de realizar cambios y aportes importantes.
Cordialmente,
Alfredo Draxl
Director

jueves, 17 de marzo de 2011

Por que estamos vivos... cambiamos


Ayer me comentaba una persona cómo ha cambiado el perfil del Colegio el nuevo edificio de Preschool: “¡Está lindo!, es como si hubieran cambiado toda la fachada del Colegio.”
Me hizo pensar como los pequeños detalles, los cambios que vivimos día a día, no solo tienen efecto en sí mismos sino que influyen en otras dimensiones de nuestra vida: un compañero nuevo en el salón, una nueva ubicación en la clase, no son hechos externos a nosotros, sino que influyen también en la manera cómo nos percibimos a nosotros mismos y cómo nos relacionamos con las personas y con la realidad.
Pero a diferencia de las cosas y de los demás seres vivos, las personas no sufrimos pasivamente los cambios. Al contrario, su efecto en nosotros depende fundamentalmente de cómo los asumimos; para bien o para mal.
Estar abiertos a la realidad, ser flexibles, adaptarse a las cosas nuevas, a las personas nuevas, a los estilos nuevos, son todas actitudes fundamentales que debemos aprender a desarrollar para una vida plena y madura. Los cambios, incluso los problemas de cada día, debemos aprender a vivirlos como otras tantas oportunidades para crecer y desplegar cualidades que no conocíamos o que no se habían podido manifestar.
Hoy en día las empresas pagan mucho dinero por desarrollar estas actitudes en sus ejecutivos y gerentes, ¿No debería ser algo que se aprende naturalmente en casa y en el Colegio?
Al empezar el año escolar los chicos enfrentan toda una serie de cambios, amén de los que están viviendo ellos mismos, ¿Cómo les enseñamos a vivirlos? ¿Qué actitud vamos formando en ellos? ¿Qué criterios les damos para entender lo que están viviendo?
Hay dos actitudes contrarias a esto que estamos hablando y que como que conspiran contra el desarrollo de los chicos: la primera es la inconsciencia, “no darse cuenta”. Tener la piel de ‘teflón’ puede ser una virtud para algunos políticos pero es un mal negocio en la vida. La vida, la realidad tiene que tocarnos. Tenemos que darnos cuenta de lo que estamos viviendo y entenderlo, -categorizarlo- y aprender de ello. Es una cualidad de las personas “exitosas y efectivas”, ¿La tiene tu hijo?
El otro extremo es la rigidez y el miedo al cambio. Es más común en nosotros los adultos y más raro en los jóvenes. Dejar que se instale esa actitud en uno es la receta para convertirse en una persona difícil, que sufre y hace sufrir mucho a los demás. ¿Cuáles son sus rasgos tempranos: el miedo a lo nuevo. El no atreverse a emprender un nuevo camino, una nueva experiencia: el mismo helado, la misma comida, la dificultad para cambiar de actividades o para aceptar nuevas amistades. Puede ser más fácil ahorrarse el pleito y consentirle vivir una infancia sin retos, sin salir de su zona de comodidad y seguridad, pero estamos sembrando una vida difícil, como decíamos antes.
Evidentemente todo esto no es blanco y negro. Encontrar el ‘justo medio’ el equilibrio en todo esto es la esencia del ‘arte de educar’. De estas pequeñas cosas trata la formación integral que venimos buscando al Colegio. De estas pequeñas cosas está hecha la formación en la familia y en el Colegio, y es así como la familia se convierte día a día en “escuela de humanidad.”

jueves, 3 de marzo de 2011

Un nuevo comienzo


Los inicios de año son siempre entusiasmantes. Hasta las cosas más sencillas tienen color de aventura y un aura de reto que estimula. Estos primeros días que han pasado vienen así desvelando poco a poco su misterio a los chicos que van descubriendo a los profesores y amigos nuevos, sus horarios, libros, e incluso aulas distintas.
Es algo muy humano que no pierde su brillo aunque se repita anualmente. Los comienzos contienen siempre una promesa de vida y renovación que es parte de la vida joven que porta cada uno de los chicos, pero es también la promesa contenida en la presencia del Señor en la vida de todos nosotros.
Enraizados en Él somos siempre jóvenes, siempre abiertos, siempre alegres. Enraizados en Él la alegría y dolores de la vida, las ilusiones y los desengaños, los triunfos y las derrotas, nunca son definitivos, son puertas siempre abiertas a un mañana mejor, porque junto a Él todo lo podemos.
No somos dueños del mañana, pero somos señores de nuestro presente. De nuestras decisiones y de nuestros pasos, y los damos con la serena seguridad de quien edifica sobre la Roca firme que sostiene a Pedro y a su Iglesia.
Ayer comentaba esto con los chicos mayores: “hoy empiezas con hoja limpia. Eres dueño y responsable de lo que escribas en ella. El futuro no lo conocemos pero el presente lo tienes en tus manos. Éste es el don maravilloso de la libertad, y de su hija mayor, la responsabilidad. No basta con ‘querer’, hay que tomar decisiones. Para ti empiezan hoy.”
Para nosotros, padres y maestros, es también un tiempo de renovarnos en nuestras decisiones y compromisos. Renovarse es hacerlo todo nuevo. No necesariamente distinto, sino nuevo: lleno de vida, lleno de luz.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Tránsito: oportunidad educativa

En esta semana hemos publicado el "Proyecto de ordenamiento del tránsito en nuestros Colegios". Se trata de una necesidad percibida por todos, que si no se atiende solo podrá agravarse debido a que estamos en una etapa de crecimiento.

Pero tenemos también la oportunidad para ofrecer a nuestros alumnos una importante lección de vida social: el tránsito es algo en el que todos participamos y en el que todos somos parte de la solución, pues ésta pasa necesariamente por un compromiso donde todos "cedemos" algo por el bien común.

Hace uno años estando en Toronto me tocó un cruce de avenidas donde el semáforo se había malogrado. Obviamente el tránsito iba lento, pero fluía. Cuando llegué a la esquina misma vi que los autos cruzaban en turnos de a uno, boca calle por boca calle, siguiendo el sentido del reloj. De esa manera no se formaban nudos y todos podíamos circular. No había policías, sólo el sentido común y la capacidad de posponer las propias urgencias por el bien de todos.

Esto que pasó en Toronto no fue un producto espontáneo, sino simplemente la manera cómo "todos saben" que deben actuar en circunstancias similares: en otras palabras: educación. No es algo genético: Toronto es una ciudad multiétnica como pocas en el mundo. Se trata de una cultura ciudadana que se ha hecho parte del ser y quehacer de esa colectividad.

¿Lima puede ser así? Tiendo a pensar que sí. Nos pusimos cinturón de seguridad y cuidamos lo que tomamos antes de manejar no solo por un tema legal, sino porque hemos puesto de nuestra parte. ¿Podemos tener una entrada y salida razonables en los Colegios? Con mayor razón. Se trata de asumir el tema y estar dispuestos a cambiar nuestros hábitos pensando en el bien de todos. Cuando lo logremos no solo habremos resuelto un problema puntual sino que habremos dejado una lección de vida a nuestros chicos.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

ADECOPA: Final académica

Participamos ayer en la ceremonia de clausura y reconocimiento del trabajo académico desarrollado por alumnos y profesores de los colegios miembros a lo largo del año. Muchos en nuestro Colegio todavía relacionan mentalmente ADECOPA con los campeonatos deportivos que tantas satisfacciones nos han dado, sin embargo ADECOPA es mucho más, proyectándose también a nivel académico y gremial.

Ya desde hace algunos años, luego de una primera época muy enriquecedora ligada básicamente a lo deportivo, los directores de ADECOPA decidimos avanzar hacia el desarrollo de proyectos comunes en el área académica. De esta manera se dio fuerza a iniciativas como el Congreso de profesores de Inglés, recientemente ampliado a una Conferencia Internacional de Profesores de todas las materias, los Juegos Florales, el certamen de Arte, Integrarte; concursos de matemáticas para primaria y secundaria, una Feria de Ciencias y, recientemente, un Festival de Música y Danzas.

Como se ve, se trata de un interesante electo de variadas actividades que responden perfectamente a nuestra orientación institucional y que ofrecen a nuestros alumnos la oportunidad de competir, compartir, aprender, descubrir nuevos retos, y conocer muchachos y muchachas con intereses similares a los suyos, todo en el espíritu de amistad y buena voluntad que caracteriza todas la actividades de la Asociación.
Por otro lado, y con similares objetivos, en los últimos años se han venido llevando a cabo una serie de intercambios profesionales entre los profesores de Matemáticas, Ciencias, y Tecnología de nuestros colegios, centrándose en el desarrollo curricular y nuevas metodologías para estas materias. Asimismo, los directores hemos tenido también la oportunidad de establecer reuniones de reflexión educativa sobre los retos y demandas del tiempo presente y lo que se viene en el futuro cercano. En esa línea, se ha ido dando forma a la iniciativa de discutir y desarrollar una exigente propuesta de estándares académicos, que sirva de norte a nuestros colegios en el contexto de las demandas cada vez más fuertes de una educación de calidad internacional, y como una herramienta eficaz para nuestros alumnos en estos tiempos de globalización. En estos esfuerzos nos sorprende el fin de año. Confiamos que en los tiempos venideros veremos un desarrollo cada vez más interesante y mejores frutos para nuestros alumnos.
Se trata de un trabajo muy interesante, de mucha comunicación y trabajo en conjunto que nos viene enriqueciendo a todos: alumnos, profesores y directores. Creemos que ésta es precisamente una de las riquezas mayores de ADECOPA. Los alumnos que hoy se forman en nuestros colegios estarán empezando su vida adulta en el contexto de los 200 años de nuestra independencia, y tendrán, seguramente como una de las generaciones mejor formadas y con mayores posibilidades educativas la posibilidad de hacer realidad lo que alguna vez Jorge Basadre llamó la promesa de la vida peruana: un país unido, desarrollado, con oportunidades para todos. Ése será el reto de su generación, y el nuestro prepararlos para estar a la altura. Personalmente creo que ésto es el núcleo de lo que podríamos llamar la responsabilidad social de ADECOPA: ser protagonistas principales en el diálogo educativo que necesariamente tiene que darse para construir el desarrollo integral y sostenible de nuestro país.
Los reconocimientos que entregamos el día de ayer han sido un pequeño pero importante hito en ese camino. Marcan una senda de esfuerzo y excelencia por el que debemos transitar todos si aspiramos a ser mejores como personas y como asociación. En ellos reconocemos el trabajo de nuestros alumnos, pero también de sus maestros y padres que los orientaron y alentaron. A través de estas líneas quiero hacer extensivo a todos nuestros profesores y padres nuestro agradecimiento y aliento para los años que siguen.