miércoles, 8 de septiembre de 2010

CAM 2010: ¡Música, maestro!

Hace tan solo unos días tuvo lugar en el Colegio Villa Caritas la novena edición del Certamen de Audición Musical, que nos ha puesto esta vez sobre la pista del compositor alemán Robert Alexander Schumann (1810-1856), considerado el compositor paradigmático del romanticismo temprano del siglo XIX, y a través suyo, con esas cimas de la belleza y la profundidad del espíritu humano que la música nos puede brindar.
Llegaron a la gran final 80 participantes representantes de otros tantos colegios venidos de todas partes de la Capital y del país. Chicos y chicas unidos por el gusto común por la música, y que decidieron afrontar el reto que anualmente les plantea el Certamen.
¡Y no es un reto fácil! La comisión organizadora del Certamen de Audición Musical (CAM) define cada año el compositor que será motivo del Certamen y envía a cerca de ochocientos colegios de todo el Perú un CD con piezas elegidas de su obra con las que los estudiantes deben familiarizarse. El objetivo es que puedan reconocer de qué pieza se trata con tan solo unos segundos de audición. Quien pueda reconocer todos los fragmentos planteados sin equivocarse es el ganador del Certamen y obtiene un viaje al país natal del compositor.
¡Una gran motivación, pero una gran dificultad! Y son muchos los que se atreven y se esfuerzan durante dos meses pasando por etapas intermedias en sus colegios, una semifinal en Lima y por fin la Gran Final en el Colegio Villa Caritas que organiza el evento junto con el Colegio San Pedro desde el año 2002 cuando iniciamos esta aventura de la mano del compositor polaco Federico Chopin.
Desde ese año el CAM ha convocado a miles de estudiantes que se han comprometido sucesivamente con la obra de Chopin, Verdi, Bach, Tchaikovsky, Mendelsohn, Puccini y por su puesto Mozart y Beethoven. Y cada año no deja de asombrarnos el entusiasmo y el nivel de dominio que alcanzan los participantes: son clásicos los finales de agonía donde dos o tres participantes se enzarzan en un mano a mano de audiciones de uno o dos segundos. Casi parece que tuvieran algún poder especial, pero es en realidad el poder de la dedicación, el estudio serio y las ganas de salir adelante.
Y sin embargo, como siempre decimos, lo más importante no es el resultado final, si ganó este u otro colegio. Lo más importante es el proceso: miles de alumnos que, aún con diferentes niveles de habilidad le dedican año a año algunas horas de su tiempo a encontrarse con esta música hermosa, y darle tiempo para que ensanche sus horizontes y cultive su espíritu.
La nuestra es una época en que nos hemos acostumbrado a una cultura del entretenimiento superficial, y de emociones elementales, a la vez intensas y fugaces. Una cultura que deja poco o nada en uno, porque no exige, no eleva el espíritu sino que parece anclarle en sus manifestaciones más primitivas. En ese contexto el juego didáctico que plantea el Certamen de Audición Musical tiene el objetivo de abrir a los chicos a dimensiones más profundas de su propio ser y sensibilidad, dándoles tiempo para que se sensibilicen a ellas, las aprecien y que dejen una huella perdurable en sus vidas.
Que los chicos y chicas de hoy no son capaces de escuchar o gustar de la música clásica es una idea que durante nueve años viene desmintiendo el CAM. Estamos por eso firmemente convencidos de que no es falta de capacidad sino de oportunidades y de un poco de creatividad educativa para alentarles a exigirse y descubrir lo que la música y las artes en general tienen para ofrecerles.
Efectivamente, los grandes compositores, cada uno con su estilo, aportan no solo a nuestra valoración de la música en sí misma, sino que nos ayudan a crecer en nuestra comprensión de la riqueza y complejidad del ser humano. La música tiene esa virtud de apelar a las zonas más profundas de nuestra interioridad como seres humanos desarrollando nuestra capacidad expresiva y creativa. Pero más importante todavía, la música tiene la capacidad de despertar en nosotros el hambre por la trascendencia, por el equilibrio y la armonía en nuestras vidas, esa hambre que encuentra su ancla natural en una intensa búsqueda de lo más Alto, del Bien y la Belleza absolutos, de Dios mismo que es su corazón y su fuente.
La música es así un verdadero ejercicio de humanidad al desarrollar en nosotros hábitos y actitudes fundamentales para la vida, como son la disciplina, la perseverancia, el desarrollo emocional, e incluso el perfeccionamiento de la capacidad perceptiva y motora.
Es en esta perspectiva -humana y pedagógica-, donde encontramos el sentido y el aporte del Certamen de Audición Musical: fomentar un despliegue integral de la persona humana, enriqueciendo a los alumnos en su humanidad, y disponiéndoles para el encuentro personal y el diálogo intercultural que demanda una sociedad cada vez más globalizada y en acelerada transformación.

viernes, 27 de agosto de 2010

Que coman bien, que duerman bien.

Éste es el consejo principal de nuestras abuelas y de los viejos médicos de cabecera para la crianza de los hijos. Y todos lo aceptamos como evidente.  En la práctica sin embargo, no lo seguimos. ...y estamos cometiendo un grave error. 
Sucede que eso que llamamos “estilo de vida” viene siendo mencionado reiteradamente  por las investigaciones médicas como la raíz de muchas de las enfermedades de nuestro mundo actual. Lo sabemos, la gastritis, migraña, depresión crónica, insomnio, fragilidad del sistema inmunológico, y otros males que afectan a la población adulta de nuestro tiempo, son reflejo de ese “estilo de vida”.  
Si todo quedara en un asunto de opción adulta por la vida que uno quiere vivir o padecer: bueno y pase. Pero ese estilo de vida está afectando también la salud, el desarrollo y la posibilidad de una vida plena y feliz para nuestros hijos, por que está afectando precisamente estos dos temas fundamentales.  Lamentablemente en muchas familias la falta de una alimentación adecuada y de un sueño suficiente en los niños no es consecuencia de un problema económico o de la ignorancia sino de horarios desordenados, sobrecarga laboral, condescendencia culpable y falta de decisión.
Recientemente, el reconocido especialista cubano Dr. Refino Piñeiro sostuvo que los buenos hábitos alimentarios son fundamentales para que las neuronas se regeneren y posibiliten la plasticidad adaptativa que hace posible el aprendizaje y la memoria.  El cerebro humano necesita asimilar regularmente omega-3; glucosa; hierro; zinc, yodo y otros nutrientes fundamentales que se encuentran, lo sabemos, en el pescado, leche, cereales, fruta, hígado, etc.  
Lo sabemos efectivamente, pero lamentablemente dejamos que los chicos se alimenten habitualmente de “comida chatarra”, que limiten su dieta únicamente a dos o tres alimentos favoritos, que no tengan horarios regulares, etc. con la consecuencia que tenemos, aparentemente un niño sano y rollizo, pero que en realidad sufre un déficit alimentario importante que trae como consecuencia problemas de crecimiento, dificultad para concentrarse, interesarse por las cosas, fragilidad de memoria, inestabilidad emocional y otros “problemas emocionales y de aprendizaje” que cristalizan en el mal desempeño escolar y los problemas de auto estima académica que acarrean. ¿Suena conocido?
¿Es este un problema lejano, propio únicamente de las economías desarrolladas, llenas de niños obesos pero mal nutridos?  No lo creo. Pienso, por ejemplo, en los chicos que nos llegan todas mañanas con el pan con mantequilla en la mano y la leche a medio tomar. Uno o dos días no pasa nada, pero cuando esto es hábito.... Algunos traen merienda o sencillo para el quiosco, pero, ¿Sabemos que la aprovechan realmente? En todo caso es algo que debemos considerar y revisar.
El otro tema importante es el sueño suficiente. Los médicos recomienda alrededor de diez horas para toda la vida escolar. Durante el sueño el cerebro hace algo así como la “defragmentación del disco duro”: es decir revive y reorganiza la vivido y aprendido, consolida los aprendizajes y elimina los residuos. Si habitualmente el sueño no es suficiente o es incompleto este proceso no se cumple y se afectan los aprendizajes, la memoria no se consolida y baja sensiblemente la capacidad de concentración.  Por otro lado, durante el sueño el cerebro genera la serotonina que entre otros efectos regula la cantidad de adrenalina que en exceso genera la inestabilidad emocional, hiperactividad e impulsividad que parecen marcar tanto las aulas de hoy.
El tema se complica cuando en lugar de abordar los problemas desde una perspectiva integral tratamos de manejarlos con medicación. Sí, a veces el caso requiere el uso de la panoplia de drogas que la ciencia moderna ha desarrollado. ¿Pero cuántas veces no son sino el atajo para no enfrentar un cambio radical de estilo de vida? 
A veces asumimos que nuestro estilo de vida es lo inamovible. Que nada podemos cambiar. ¿No estamos así poniéndonos a nosotros mismos, nuestra relación de pareja y a nuestros propios hijos en función a un ritmo de vida y un estándar de gastos que queremos tener? Puesto así tan gráfico y directo todos seguramente diremos que no. Que ése no es nuestro caso, que hay razones, no es lo que queremos, etc, pero... Más allá de nuestras intenciones, ¿Qué es lo que sucede en la práctica de todos los días?
Que coman bien, que duerman bien, un consejo fácil de dar y de comprender. Pero si en nuestra vida cotidiana no lo estamos pudiendo seguir, entonces es hora de una revisión radical de nuestro estilo de vida. No lo dejemos pasar. Y los frutos serán visibles.

viernes, 6 de agosto de 2010

Neurociencias y educación

¿Cómo aprende y cómo funciona el cerebro de un niño? ¿Qué conclusiones podemos sacar para nuestra tarea como padres y educadores?
En el contexto del I Congreso Mundial de Neuroeducación que se viene realizando en Lima - sí, en el Perú también pasan cosas interesantes -, el Dr. Stuart Shanker presentó los resultados de una investigación que se viene desarrollando en Canadá acerca de la capacidad de auto regulación del cerebro humano como uno de los predictores más importantes del éxito o fracaso en la vida escolar.
Cuando hablamos de rendimiento académico solemos pensar en el Coeficiente Intelectual (CI) del alumno, sin embargo el Dr. Shanker enfatizó que éste se refiere únicamente a la velocidad de procesamiento de la información, cuando en realidad es la auto regulación, es decir, la capacidad que tenemos de ajustar nuestras emociones y sentimientos de manera que podamos disponernos para atender, organizarnos, motivarnos y perseverar en nuestros objetivos lo que hace la mayor diferencia en el aprendizaje y éxito escolar de la persona.
¿Qué dimensiones y aspectos involucra la capacidad de auto regulación?
  1. El aspecto biológico
  2. La regulación emocional
  3. La dimensión cognitiva
  4. La dimensión social
  5. El factor moral
Educativamente, padres y maestros solemos pensar en las últimas dimensiones, pero no le prestamos la misma atención a su fundamento en nuestra estructura biológica y emocional, y lamentablemente a veces encontramos que se está trabajando esto último a a través de algún tipo de medicamento. A veces esto es inevitable, pero en muchos casos lo que falta no es algún “químico” sino una adecuada estructura familiar y educativa.
Efectivamente, según las últimas investigaciones, en los primeros años el cerebro del niño pequeño es una “máquina emocional” que aprende a regularse a sí mismo a partir del “diálogo” con la madre y los adultos significativos en su vida. Este diálogo no es sólo verbal, sino visual, táctil, emocional, quinestésico e incluso olfativo. Valga la analogía: de la misma manera que un “bluetooth” se conecta y regula con un computador, el cerebro del niño hace lo propio por estas vías.
Sin embargo, la observación dramática a la que están llegando es que hoy en día, los llamados “hijos de la televisión llegan crecientemente a la edad escolar con muy poca capacidad de regularse a sí mismos, y por tanto de tener éxito en los estudios y en la vida misma.
¿Qué factores educativos de casa y escuela han demostrado potenciar significativamente esta capacidad de auto regulación?
- La investigación nos pone, en primer lugar sobre la pista de los “sospechosos usuales”: las horas de sueño efectivo y el buen balance alimentario. Un cerebro que no descansa lo suficiente no tiene tiempo para “organizar y almacenar en la memoria de largo plazo” lo aprendido durante el día. Un cerebro que no descansa genera estrés emocional, irritabilidad, e incapacidad de prestar atención.
  • Pasar tiempo con los chicos: conocer sus ritmos, sus necesidades, sus miedos, sus ilusiones, las cosas que lo alientan y las que les causan dificultad. Sin tiempo compartido, sin tiempo para observarles y conocerles, no hay base para construir una relación que ayude a los chicos a auto regularse.
  • Rutinas, hábitos. El niño necesita patrones que le permitan entender la realidad que les rodea, hacer predicciones sobre lo que va a pasar, prepararse, ajustarse y en última instancia autonomía. Una casa, un horario caótico genera ansiedad, inseguridad, y en última instancia dependencia.
  • Escuchar: no solo oír lo que dicen y responder en automático. No solo oír su voz, sino “escuchar” sus gestos, sus tonos, y el contexto en que nos habla.
  • Hablar: explicarles las cosas, anticipar lo que va a pasar, explicitar lo que sentimos por ellos: en general y ante situaciones concretas, o ante las cosas que hacen.
  • Tocarles, abrazarles, jugar físicamente con ellos. Esto es más frecuente en las madres que en los padres, pero el niño, niña, debe “conocer” así también a su padre: su calor, su aroma, el roce de su piel, su corazón, su fuerza, y por tanto, su cariño, su protección, sus sentimientos.
- Reglas y normas claras, explícitas y predecibles. Darle un contexto “normativo” realista, ajustado y sensible a los chicos les permite ajustarse progresivamente a su realidad familiar y social.
La auto regulación es función del uso y administración de la propia energía y es un aprendizaje fundamental para el surgimiento de emociones positivas como la curiosidad, el interés, la orientación al logro, confiar en sí mismo, etc. Un niño capaz de regularse a sí mismo es capaz también de desarrollar las habilidades cognitivas que significarán el éxito educativo que todos esperamos para ellos.

jueves, 15 de julio de 2010

Cosechar lo sembrado

Llegamos al fin de semestre y, como les decía a los chicos hoy más temprano, este es un buen momento para ver aquello que "uno siempre recoge lo que ha sembrado". Sí, a veces hay casualidades y golpes de suerte -o de mala suerte-, pero lo usual es que los resultados que obtenemos en la vida correspondan a los esfuerzos que hemos puesto para obtenerlos.

Este criterio es un tema formativo fundamental. Mientras creamos que nuestra vida resulta de estos golpes de suerte, nos estaremos condenando a una actitud pasiva o mágica ante la vida. Un diálogo típico de este caso sería el siguiente: "salí desaprobado porque "justo" no entregué la tarea, además el profesor me calificó mal "justo" aquél examen decisivo." Un chico así piensa que "los astros alinearon en su contra" y que en verdad tuvo "mala suerte" o alguien no le está ayudando como debería.

Afortunadamente el ejemplo contrario abunda, y nos muestra que la pasividad no es el único camino y que, más bien, el trabajo perseverante da frutos que nos llenan de orgullo y satisfacción. La semana pasada, por ejemplo, supimos que Nicolás Alfaro Milla de León, de 10mo. grado había obtenido el Campeonato Sudamericano de Karate representando al Perú. ¡Qué alegría y qué orgullo! Pero quienes lo conocemos sabemos que Nicolás -y con él su familia- viene trabajando y entrenando a diario desde hace varios años y que este merecido triunfo es el fruto maduro de la siembra y trabajo de este tiempo. Más aún, Nicolás es uno de los mejores estudiantes de su promoción y un muchacho super correcto y responsable. En su caso, como el de muchos otros en el Colegio, vemos con claridad que las cosas buenas no vienen por casualidad y que, al contrario, podemos apostar que si sigue así será un hombre de bien y un excelente profesional.

Esto mismo es lo que vemos en los ingresos a la universidad o en el desempeño profesional: el que supo sembrar en la época escolar obtiene frutos. Lo espontáneo, la creatividad, las buenas intenciones o los recursos del momento, son elementos concurrentes que siempre ayudan, pero no pueden reemplazar el trabajo serio, sistemático y perseverante.

Como padres y como educadores no podemos dejar pasar el tiempo escolar sin que nuestros chicos adquieran estos hábitos fundamentales. La cultura social no los promueve y mucho menos los medios de comunicación, así que tiene que ser un esfuerzo consciente, deliberado y sostenido de quienes tenemos responsabilidad formativa sobre ellos. Como Colegio y como familia tenemos los medios y las oportunidades, nos toca poner manos a la obra disponiendo el tiempo y dando prioridad a las actividades que nos ayuden mejor en este empeño. Entonces veremos los frutos.

¿Por dónde empezar?

Yo propondría las tres preguntas básicas de cualquier empresa exitosa:
- clarificar y tener siempre presente, padre e hijo, metas exigentes. ¿Qué te propones este año?
- concretar medios y responsabilidades ordenadas a las metas. ¿Cómo lo vas a lograr y medir?
- establecer tiempos y horarios fuera del horario escolar. ¿Cuándo lo vas a hacer?

Si lo pensamos, no es complicado y puede ser una buena tarea para estas vacaciones.

miércoles, 7 de julio de 2010

¿Sociedad de la des-información?

Luego de terminar su tarea y cerrar sus libros, uno de mis alumnos pequeños insistió con su mamá que tenía ahora que entrar a Internet, "porque allí está toda la verdad". Entonces empecé a preocuparme...

Desde la introducción masiva de Internet y los diferentes medios de comunicación de los que hoy disponemos se nos viene hablando del advenimiento de una nueva "sociedad de la información" para la cual todos debemos estar preparados y según la cual debemos educar a nuestros hijos. ¿Es así?

En primer lugar valdría la pena distinguir información de conocimiento. Para tener conocimiento necesitamos información, pero también algo más: procesarla, es decir "saber pensar". La información sola es únicamente "data". ¿De qué nos sirve una "sociedad de abundante data"? De nada, por supuesto. Es claro que necesitamos aprender y enseñar a pensar: discernir, analizar, cotejar, comparar, relacionar, comprender, sintetizar, y aplicar la información de la cual disponemos ahora en abundancia.

Cada uno de los elementos mencionados da para mucha reflexión. ¿Cómo enseñamos a realizar bien cada uno de estos procesos? Por razones de espacio quisiera, sin embargo, quedarme ahora con el primer elemento, discernir: separar lo verdadero de lo falso, lo útil de lo accesorio, lo valioso y bueno, de lo deleznable o negativo. Es quizá una de las habilidades más importantes que debemos aprender.

¿Cuántas veces nos llegan a la bandeja de correo artículos, presentaciones, imágenes, etc. de inminentes desastres, medicinas salvadoras o peligrosas, avisos de lugares de asaltos, técnicas de sobrevivencia, milagros, etc. Todos firmados por supuestos "expertos", personajes famosos, o conmovidos "testigos presenciales"?

La cosa podría quedar como broma o simple pérdida de tiempo, pero lleva a preocupación cuando escuchamos a personas adultas y razonables tomar decisiones, a veces muy graves, sobre fuentes de información tan precarias: si sigue o no tomando una medicina o siguiendo un tratamiento, por ejemplo. Y me preocupa más la generación que viene, los que no conocen un mundo sin Google y que creen que "todo" está allí para tomarlo simplemente. Con gran agudeza el crítico italiano Giovanni Sartori se pregunta sino estaríamos pasando sin sentirlo del "homo sapiens" (el hombre que piensa) al "homo videns" (el hombre que mira), una sociedad de espectadores cada vez más pasivos y desinformados.

En un trabajo reciente, el Dr. José Manuel Rivas Troitiño de la Universidad Complutense de Madrid, sostiene que estamos siendo des-informados cuando recibimos "un producto informativo incorrecto a consecuencia del silencio, la intencionalidad o el error de la fuente, del periodista o del emisor, o de su interrelación." Es decir consumimos información errónea o sesgada. La desinformación ha ido perdiendo así su sabor a espionaje y guerra fría, y gracias a la explosión tecnológica y a la globalización se ha convertido, pienso, en un factor cultural omnipresente.

No se trata de cerrar los servidores o apagar los televisores. Al contrario. Debemos hacernos capaces de aprovechar la gran oportunidad que nos ofrece la abundancia de información, empezando, como decíamos antes, por aprender a "discernir". A ser críticos con lo que vemos y leemos. A saber buscar la perla preciosa en medio de las imitaciones y la baratijas. ¡A no cambiar el oro de nuestros valores por las baratijas y espejos de moda! Ser así es no solo una responsabilidad con nosotros mismos sino con los jóvenes a nuestro cargo, tan hábiles en el manejo de los medios, pero tan necesitados del criterio y la experiencia que solo dan los años. El peligro mayor no lo veo en páginas más o menos groseras o en secuestradores informáticos, sino en abandonar a los jóvenes en el ruido de la pseudo información, en la banalidad, en las horas robadas por el entretenimiento pueril, en la confusión de verdades y valores.

Creo que nos toca como adultos ayudarles a aprovechar la gran oportunidad de construir una familia, una sociedad del conocimiento nacido de la búsqueda ardua y atenta de la verdad y del bien, ese conocimiento que al fin y al cabo recibe el nombre de sabiduría.

jueves, 1 de julio de 2010

Sobre hombros de gigantes

"Somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más, y más lejos que ellos, no por alguna distinción física nuestra, sino porque somos levantados por su gran altura."

Bernardo, Canciller de Chartres, Siglo XI



No pocas veces nos encontramos con personas que creen haberse hecho a sí mismas y que repiten, -creo que sin pensarlo de verdad-, que "no le deben nada a nadie." Quizá no se han percatado de las manos que los han levantado, de las voces que les han guiado, de los hombros y de los cansancios de quienes les han llevado y les han cuidado cuando todavía no tenían siquiera la fuerza ni la conciencia para valerse por sí mismos.
De esos gigantes, sobre cuyos hombros nos hemos acomodado para ver las estrellas, forman parte singular maestros y maestras especiales que han tocado así nuestras vidas para siempre.
Es difícil evocarlos en unas pocas frases, cada uno a su manera y con sus características personales influyó en sucesivas etapas de nuestra vida, pero estoy seguro, sí, que tienen en común que son personas en las cuales hemos aprendido a confiar, que nos guiaron ante todo con su propio testimonio, y que supieron mostrarnos con claridad la verdad y el bien ocultos en las lecciones escolares.
El vínculo con el maestro es ante todo un vínculo hecho de confianza. Decía el Papa Juan Pablo II que en la búsqueda de la verdad, la razón necesita ser sostenida por un diálogo confiado y una amistad sincera. El diálogo educativo, ése que es capaz de sacar lo mejor de nosotros mismos, requiere de la confianza, de esa confianza espontánea que saben brindar los niños -y que necesitan para poder crecer, pero también la del joven y del adulto que la necesitan para avanzar en sus búsquedas fundamentales. La confianza se brinda al corazón que intuimos confía también en nosotros. Confiamos en el corazón abierto y transparente, no necesariamente en el que sabe mucho, sino en aquél que sabe hacer tiempo para nuestras dudas y temores, que nos abre espacios, que nos anima a avanzar, aunque sea a tientas y con errores, y permanece a nuestro lado para levantarnos y alentarnos. Esa confianza es un tesoro precioso de cristal que hoy más que nunca debemos valorar, cuidar, y agradecer.
El maestro verdadero es también un testigo. Alguien que no repite simplemente lo que sabe de oídas, sino que busca vivir lo que dice, que lo hace suyo, y que habla con la autoridad que da una existencia auténticamente asumida. Enseñamos no lo que sabemos sino lo que somos, decía un conocido educador. ¡Y no le faltaba razón! Más que las palabras nos impactan las vidas que las encarnan. La autoridad verdadera no nace de los cargos y los títulos, sino de la consistencia y coherencia de toda la vida. El maestro - testigo es siempre joven, porque siempre está buscando, por la verdad y el bien no dejan de maravillarle, porque no tiene el corazón agostado por la rutina sino que vive la ilusión permanente del que ama, y la comunica con el entusiasmo que se anuncia el amor.
Finalmente, y aunque parezca obvio, el maestro verdadero enseña. No solo acompaña, facilita, anima, gestiona o lidera -palabras hoy de moda- sino que enseña: muestra el camino, guía hacia la verdad, con firmeza, casi con terquedad, porque no revolotea con las modas y opiniones sino que sabe estar vuelto hacia las verdades que no cambian y se alimenta de su luz y su calor y hacia ellas orienta perseverantemente a sus alumnos. En un tiempo de tanta confusión, de medias verdades o de verdades débiles, urge el maestro que enseña, con claridad, con valentía, casi diría con la "humilde audacia", del que sabe que no es la verdad ni la tiene completa, pero sí que sabe adonde está y que está dispuesto a acompañarme a su encuentro.
En este día de los maestros sepamos honrar con la palabra y el recuerdo a aquellos hombres y mujeres, del pasado y del presente, que supieron levantarnos sobre sus hombros para ver mejor y más lejos.


jueves, 24 de junio de 2010

School Games: el sábado se define todo

No me cabe la menor duda que nos encaminamos a tener una edición "histórica" de nuestros "School Games": un ambiente extraordinario, alegría, competitividad, fuerza, resultados, calidad técnica, y hasta un hermoso sol en medio de la neblina limeña.  La nota de emoción no falta con los puntos que se suman uno a uno y el deseo de los demás Houses de quitarle a St. John el invicto de tantos años. ¿Qué pasará al final?

Hoy jueves y mañana viernes tendremos ya un avance importante en el puntaje general. Es difícil hacerse una idea pues son demasiados actores: chicos, chicas, ex alumnos, padres y madres de familia, los pequeños de Pre School y los mayores de High School; todos van sumando. Pero recién el sábado tenemos los partidos y actividades decisivas, y se suman las planillas finales de organización y barras. Solo una cosa es segura: el sábado tendremos un House campeón.

Viene siendo muy edificante ver el trabajo conjunto de los equipos de Houses, la organización, el empuje por hacer las cosas bien; desde la misma ceremonia de inauguración donde contamos con la presencia del internacional peruano Juan Manuel Vargas quien les hizo un llamado al máximo esfuerzo deportivo, y donde los equipos pusieron lo mejor de sí para ofrecernos su interpretación del espíritu de los juegos.

Una mención especial la merecen los partidos nocturnos de padres de familia y ex alumnos. Vienen siendo un momento muy especial de competencia, pero también de encuentro y camaradería, de reencuentros y recuerdos muy especiales.  Papás y mamás están poniendo también su cuota de emoción en entrega con una calidad que nos hace pensar en que estamos para cosas mayores en esas categorías.

Para los más pequeños, que duda cabe, la fiesta es completa.  Uno no entiende bien qué están comprendiendo exactamente de la situación, pero que es emocionante y electrizante, lo es.  Uno me contaba feliz que había "volteado" un partido "7-0"(?), y acabo de descubrir que el mítico arquero "Forsyth" tapa en kinder de San Pedro. Todo un jale. ¡Ojalá podamos vivir siempre y hacerlo con la misma envidiable intensidad!

Por supuesto que el Mundial está presente como en un segundo y emocionante segundo plano. Rige una estricta veda televisiva, pero no han faltado tribunas que sospechosamente han estallado gritando goles no se veían, y noticias de resultados que recorren el Colegio de boca en boca. No importa. Todo suma a la emoción y el ambiente deportivo.

Es muy bueno poder compartir estos días que nos unen, nos integran, nos permiten crecer como familia y comunidad escolar, y son un espacio ideal para vivir los valores y actitudes que vamos aprendiendo en el día a día. Vivámoslos con intensidad y alegría, que para eso están y ayudemos siempre con nuestra participación y entusiasmo a que sean siempre lo que están llamados a ser.

¡No vemos este sábado!